domingo, 5 de diciembre de 2010

Lo veo y no lo creo.

Lo veo y no lo creo.

Por primera vez desde 1975, los controladores aéreos han perdido el pulso que han echado al gobierno de la nación y, por extensión, a todos los españoles.

Por primera vez desde 1975, el gobierno de la nación ha hecho honor a sus deberes ante los españoles y se ha negado a ceder al chantaje y a la huelga salvaje y encubierta planteada por los controladores aéreos. Controlador aéreo, dícese de un trabajador del sector público que perpetuamente se considera explotado mientras cobra más de 200.000 € anuales de media y sin riesgo de irse al paro por la crisis por ejercer una función monopolizada por el Estado.

Por primera vez desde 1975, el gobierno de la nación no ha dudado en instaurar el estado de alarma, amenazar con el Código Penal y en movilizar a las fuerzas armadas y de orden público frente al chantaje de unos pocos.

Es increible pero cierto. Si alguna vez alguien me hubiera dicho que Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco iban a estar al mismo nivel que Ronald Reagan le habría sugerido que cambiase de camello dado que el producto que le pasa no es bueno.

Así que voy a tomar "An American Life", la autobiografía de Ronald Reagan y hacer una traducción libre de algunos párrafos de la misma que contienen sus recuerdos de la huelga de controladores aéreos de 1981:

"PATCO [el sindicato de controladores] fue uno del puñado de sindicatos nacionales que me habían apoyado en la elección. Por instinto y experiencia, yo apoyaba a los sindicatos y a los derechos de los trabajadores para sindicarse y negociar convenios colectivos; he sido seis veces presidente de mi propio sindicato y lideré al Sindicato de Actores en su primera huelga. Fui el primer presidente de los Estados Unidos que ha sido siempre miembro de un sindicato. Pero ningún presidente puede tolerar una huelga ilegal por funcionarios federales. Los sindicatos pueden ir a la huelga y cerrar un negocio, pero no puedes permitir que una huelga cierre un servicio estatal vital.

El Estado es diferente de una industria privada. Coincidí con Calvin Coolidge, que dijo 'No hay derecho a la huelga si afecta a la seguridad pública, por quien sea, donde sea, cuando sea'.

El Congreso había pasado una ley prohibiendo la huelga por los funcionarios, y todos los miembros del sindicato de controladores habían firmado una declaración jurada acordando no ir a la huelga.

(...)

Citando el compromiso hecho por los controladores de no ir nunca a la huelga, dije que si no volvían al trabajo en cuarenta y ocho horas serían despedidos. No me gustaba afectar negativamente las vidas y carreras de esos profesionales, mucho de los cuales habían pasado años sirviendo a su país. No me gusta despedir a nadie. Pero me di cuenta que si tomaban la decisión de no ir a trabajar sabiendo lo que había dicho, entonces no era yo quien los despedía, eran ellos los que renunciaban a sus trabajos conforme a sus decisiones individuales.

(...)

Entrenar a un nuevo grupo de controladores para reemplazar a los que eligieron no volver llevaría más de dos años, pero nuestro sistema de control del tráfico aéreo resultó más seguro y eficiente que nunca".

"Ronald Reagan. An American Life. The Autobiography". Simon and Schuster. Primera edición, 1990.

Y como dijo Churchill, en la victoria, magnanimidad. Si no recuerdo mal, los controladores no solo fueron despedidos, además es que no podían volver a ser contratados por el gobierno federal. Sin embargo, como puede leerse en "The Reagan Diaries", Reagan escribió en su diario lo siguiente el 9 de diciembre de 1981, tras destrozar la huelga ilegal de los controladores aéreos: "Tomo decisión de pedir autorización permitiendo a los controladores aéreos huelgistas que puedan presentarse a empleos públicos (pero no como controladores aéreos) sin tener que esperar tres años".

"The Reagan Diaries". Harper Collins. Primera edición, 2007.

Es triste, es dramático, pero Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco han estado en su mejor hora.

3 comentarios:

  1. Ni los sindicatos americanos son los nuestros, ni nuestros políticos tampoco, aunque quizá "Rasputin Rubalcaba" se parezca más a Reagan de lo que a muchos nos gustaria.
    Colectivo mimado impresentable, Decretazo fuera de lugar y tiempo.

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  2. Creo que, de todos modos, el tema quedará en nada. En cuanto vuelvan a trabajar no habrá más represiones.

    Nunca compararía yo a estos impresentables venidos a más con el gobierno de Reagan, por muy bien que lo hagan.

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  3. por una vez estoy con Pepiño, ay, D. José. Ya está bien que aquí todo el mundo haga lo que le salga de la nariz y que los perjudicados sean los mismos!!!!

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