- Estábamos preocupados Glorfindel III. Nos temíamos que las fuerzas del Señor Oscuro te hubieran atrapado y llevado a una checa en Barad-Dur. Llevabas más de dos semanas ausente, y nos temíamos lo peor. Se insinúa que vuelven a asfaltar la carretera de Paracuellos del Jarama, y que extrañas obras están teniendo lugar en los sótanos del Círculo de Bellas Artes.
- Tranquilos, mis fieles lectores, las huestes del Señor Oscuro no han molestado más de lo habitual. He tenido, simplemente, que asumir obligaciones muy gratas que no me han dejado un minuto libre. Ahora, sin embargo, el Altísimo, nuestros ángeles de la guarda, y la luz de las estrellas me permiten descansar un poco…
… lo que aprovecho para cumplir con otra obligación, también muy grata. Escribir en el mejor blog de crítica literaria en español. Por cierto, o a propósito, he recibido comentarios varios del tipo: Bien, vale, blog de crítica literaria y todo eso, pero ya va siendo hora Glorfindel III de que escribas sobre libros que no sean de historia, o pensamiento. Y cuando se tiene razón, se tiene, que diría Olivares. Así que hoy voy a comentar, y recomendar, ¡un libro de auto-ayuda!
Duérmete, niño.
Duérmete, niño. Cómo solucionar el problema del insomnio infantil. Dr. Eduard (sic) Estivill y Sylvia (sic) de Béjar. Debolsillo. Random House Mondadori. 4ª edición (en esta colección), octubre de 2005. 9,95 €.
Pocas veces he leído un libro tan provechoso, y útil, y certero, y recomendable, y me estoy quedando sin adjetivos, como éste. Si has sido padre (o madre) recientemente, o eres padre (o madre), o vas a ser padre (o madre), es un libro de lectura casi obligatoria. Y no digo directamente obligatoria porque, en este país, antes conocido por España, el mejor procedimiento para que un libro no sea leído es hacerlo de lectura obligatoria.
Es un hecho objetivo que los bebés vienen al mundo sin manual de instrucciones. Quien haya sido padre, especialmente si es primerizo, sabe que un bebé es una incógnita que funciona bajo sus propias reglas. Pero eso no es lo malo. Lo malo, realmente, es que el bebé tiene unos ritmos y unos criterios que parecen realmente diseñados por Guderian para la blitzkrieg (guerra relámpago): (i) impedirte dormir por la noche, y (ii) atacar tus nervios por medio de la guerra psicológica, es decir, por el lloro constante.
“Duérmete, niño” es el mejor libro de auto-ayuda que hay en los anaqueles dado que, señoras y señores, funciona. Lo repito, por si no ha quedado claro, funciona. Los autores aplican el sentido común a la educación de los bebés (¿cómo, los bebés se educan?, pues sí, es posible enseñarles a dormir y a adquirir pautas de sueño). Y de esta forma a lo largo del libro se dan una serie de recomendaciones y criterios acerca de:
- Cómo crear el hábito del sueño en el niño.
- Cómo enseñarle a dormir bien desde el principio.
- Dado que se van a cometer errores, o el niño puede ser revolucionario desde el principio, cómo reeducar el hábito del sueño.
- Cómo debe ser el suelo diurno, también conocida por siesta.
- Cómo afrontar las pesadillas, etc.
No debo ocultar que este libro, y las teorías que contiene, han sido objeto de ciertas críticas por los regres, psico-pedagogos y demás gente de mal vivir. Suele descalificarse a “Duérmete, niño” bajo el genérico apelativo de utilizar procedimientos “fascistas” (a mí me gusta más con
siderarlos prusianos, por la cosa de la disciplina, pero es cuestión de gustos en la selección de adjetivos) , aunque como digo siempre, las cosas, o funcionan, o no funcionan. Y desde la experiencia puedo afirmar que “Duérmete, niño”, funciona. Y además transmitiendo amor al niño. Una persona cuyo criterio me inspira cierto respeto (Tx. L.-H.) me han comentado que la versión que podría considerarse contraria a “Duérmete, niño”, que está recogida en “Bésame mucho: cómo criar a tus hijos con amor” (Carlos González, Ed. Temas de Hoy) también es efectiva. Sin embargo, sin haber leído “Bésame mucho…”, debo confesar que sus teorías me inspiran una sana y prudente desconfianza. Este último libro considera que el hecho de que un niño se despierte varias veces por la noche es absolutamente normal, en lo que coincido. Pero donde creo que discrepo es en el factor educación. Lo que nos separa de los animales es, precisamente, ser capaces de controlar nuestros instintos en aras a un bien mayor. Que los padres del bebé puedan dormir –de forma razonable- por la noche, tras un día de duro trabajo, me parece que es un bien mayor, especialmente cuando no se causa daño alguno al niño.
En definitiva, si conoces a alguien que haya sido padre recientemente, y no sabes qué regalarle para transmitir tu alegría, regálale “Duérmete, niño”. Te lo agradecerá durante numerosas noches.
Coda 1. “Duérmete, niño” puede ser encontrado en la librería Castellana 45, sita en idem (Madrid). Me regalaron, de hecho, un ejemplar del mismo. Castellana 45 es, probablemente, la mejor librería en materia de Historia de Madrid.
- Tranquilos, mis fieles lectores, las huestes del Señor Oscuro no han molestado más de lo habitual. He tenido, simplemente, que asumir obligaciones muy gratas que no me han dejado un minuto libre. Ahora, sin embargo, el Altísimo, nuestros ángeles de la guarda, y la luz de las estrellas me permiten descansar un poco…
… lo que aprovecho para cumplir con otra obligación, también muy grata. Escribir en el mejor blog de crítica literaria en español. Por cierto, o a propósito, he recibido comentarios varios del tipo: Bien, vale, blog de crítica literaria y todo eso, pero ya va siendo hora Glorfindel III de que escribas sobre libros que no sean de historia, o pensamiento. Y cuando se tiene razón, se tiene, que diría Olivares. Así que hoy voy a comentar, y recomendar, ¡un libro de auto-ayuda!
Duérmete, niño.
Duérmete, niño. Cómo solucionar el problema del insomnio infantil. Dr. Eduard (sic) Estivill y Sylvia (sic) de Béjar. Debolsillo. Random House Mondadori. 4ª edición (en esta colección), octubre de 2005. 9,95 €.
Pocas veces he leído un libro tan provechoso, y útil, y certero, y recomendable, y me estoy quedando sin adjetivos, como éste. Si has sido padre (o madre) recientemente, o eres padre (o madre), o vas a ser padre (o madre), es un libro de lectura casi obligatoria. Y no digo directamente obligatoria porque, en este país, antes conocido por España, el mejor procedimiento para que un libro no sea leído es hacerlo de lectura obligatoria.
Es un hecho objetivo que los bebés vienen al mundo sin manual de instrucciones. Quien haya sido padre, especialmente si es primerizo, sabe que un bebé es una incógnita que funciona bajo sus propias reglas. Pero eso no es lo malo. Lo malo, realmente, es que el bebé tiene unos ritmos y unos criterios que parecen realmente diseñados por Guderian para la blitzkrieg (guerra relámpago): (i) impedirte dormir por la noche, y (ii) atacar tus nervios por medio de la guerra psicológica, es decir, por el lloro constante.
“Duérmete, niño” es el mejor libro de auto-ayuda que hay en los anaqueles dado que, señoras y señores, funciona. Lo repito, por si no ha quedado claro, funciona. Los autores aplican el sentido común a la educación de los bebés (¿cómo, los bebés se educan?, pues sí, es posible enseñarles a dormir y a adquirir pautas de sueño). Y de esta forma a lo largo del libro se dan una serie de recomendaciones y criterios acerca de:
- Cómo crear el hábito del sueño en el niño.
- Cómo enseñarle a dormir bien desde el principio.
- Dado que se van a cometer errores, o el niño puede ser revolucionario desde el principio, cómo reeducar el hábito del sueño.
- Cómo debe ser el suelo diurno, también conocida por siesta.
- Cómo afrontar las pesadillas, etc.
No debo ocultar que este libro, y las teorías que contiene, han sido objeto de ciertas críticas por los regres, psico-pedagogos y demás gente de mal vivir. Suele descalificarse a “Duérmete, niño” bajo el genérico apelativo de utilizar procedimientos “fascistas” (a mí me gusta más con
En definitiva, si conoces a alguien que haya sido padre recientemente, y no sabes qué regalarle para transmitir tu alegría, regálale “Duérmete, niño”. Te lo agradecerá durante numerosas noches.
Coda 1. “Duérmete, niño” puede ser encontrado en la librería Castellana 45, sita en idem (Madrid). Me regalaron, de hecho, un ejemplar del mismo. Castellana 45 es, probablemente, la mejor librería en materia de Historia de Madrid.
Coda 2. Mientras SS.AA.RR los Príncipes de Asturias comulgaban hoy 6 de noviembre de 2010 de manos de S.S. Benedicto XVI, una fuerza de la Guardia Civil al mando de un teniente (que vestía de paisano, al menos no mancilló su uniforme) impedía a diversos fieles asistir a la misa diaria que se oficia en el Valle de los Caídos, lugar perteneciente a Patrimonio Nacional, y a pesar de las quejas del abad benedictino en las mismas puertas del recinto.
Me adhiero. Funciona, o al menos lo hizo en mi caso. Pero maticemos algo (lo justo para que la adhesión inquebrantable sea compatible con el contraste de pareceres): no es propiamente un libro de autoayuda, porque el descanso de los padres es un objetivo legítimo pero secundario; como toda faceta de la educación, el fin perseguido es dar al infante pautas de comportamiento que lo conviertan en un adulto responsable.
ResponderEliminarEn cuanto al Mímame mucho, el título es poco sugerente, porque no ofrece nada que cualquier progenitor A o B normalmente constituidos no vayan a hacer de modo natural. Y, la verdad, entre la delicuescencia sensiblera o un método basado en ideas de orden, disciplina y responsabilidad, no hay color. En resumen, tampoco lo he leído.