J.R.R. Tolkien es el creador de la Tierra Media, y Peter Jackson su profeta cinematográfico. Decía en una entrada anterior que tenía que haber una biblioteca en Rivendel. Y efectivamente, hubo una biblioteca en Rivendel.
Ayer, desayunando, tuve una genial intuición sobre la biblioteca, que se vió inmediatamente confirmada. Si alguien sabe de psiquiatría/psicología, que por favor deje su opinión.
Me levanté de la mesa y tomé entre mis manos a "El arte de la Comunidad del Anillo", de Gary Russell. Se trata de un libro muy interesante en el que se describe el proceso artístico por el que Peter Jackson convierte en imagen lo que Tolkien escribió. A tal objeto Jackson se rodeó de diversas autoridades sobre la Tierra Media, y uno de ellos fue Alan Lee. Alan Lee es autor de numerosas ilustraciones sobre escenas y personajes del universo de Tolkien. Recuerdo, por ejemplo, a los míticos "Reinos de Tolkien. Imágenes de la Tierra Media" (Editorial Minotauro, 1996. 3800 Pta. en El Corte Inglés) y "El Mundo de Tokien. Pinturas de la Tierra Media" (Editorial Minotauro, 1992. 3700 Pta. en El Corte Inglés), esenciales para los buenos conocederes. Pues bien, Alan Lee diseñó la biblioteca de Elrond, que finalmente no fue llevada a la pantalla, aunque influyó en lo que fue el diseño final de la cámara de Elrond, que sí apareció en las películas. De forma que, sin más preámbulos, puedo confirmar que esa imagen que aparece al principio de esta entrada es ¡la biblioteca de Elrond!
Sabréis que me ha tocado el mega-bote de la Primitiva cuando veáis que he construido Rivendel y trasladado mis libros a esta biblioteca. Por otra parte, mañana las organizaciones sí gubernamentales (y de qué forma, hay que ver lo que succionan del presupuesto público) C.C.O.O. (léase cé, cé, ó, ó) y U.G.T. han convocado una huelga general. Me parece que es un gran motivo para hablar de uno de mis cinco grandes estadistas favoritos del siglo XX, el sindicalista.
The Wit & Wisdom of Ronald Reagan.
The Wit & Wisdom of Ronald Reagan. James C. Humes. Regnery Publishing Inc. 222 páginas. Primera edición. 2007. 16,47 USD.
Como todo el mundo sabe, durante el siglo XX el mejor Presidente de los Estados Unidos de América, esa gran República, fue Ronald Wilson Reagan. Y como todo el mundo sabe también, Ronald Wilson Reagan fue un gran líder sindical, que afortunadamente vió la luz, dejó el sindicalismo, al partido demócrata, y como republicano fue gobernador de California y después el cuadragésimo Presidente de los Estados Unidos.
The Wit & Wisdom of Ronald Reagan es un librito muy divertido que pertenece a esa peculiar clase de libros que editan los anglosajones recogiendo frases, situaciones o actos brillantes de alguna persona. Otro ejemplo de esta categoría es "The wicked wit of Winston Churchill", también muy divertido, del que podéis temer con razón que hablaré otro día.
Las frases de Reagan que recoje el libro hacen que aquél entre, sin duda alguna, en el olimpo de los pensadores políticos. Por ejemplo:
"The taxpayer-that's someone who works for the federal government but doesn't have to take a civil service exam".
"I think the best possible social program is a job" (no me consta que lo sepa el ministro Corbacho).
"At home our enemy is no longer Redcoats but Red Ink" (no me consta que lo sepa la ministra Salgado).
"Today's hard-liner on law and order is yesterday's liberal who was mugged last night".
Reagan, además, era capaz de reirse de si mismo: "When I leave the White House, they will put on my chair in the Cabinet Room 'Ronald Reagan slept here'". Pero, para mi gusto, uno de los grandes momentos de Reagan fue su segundo debate con Walter Mondale in 1984, cuando alguien suscitó la cuestión de la edad de Reagan dado que tenía en aquel momento 73 años y era el Presidente de más edad en ejercicio de la historia de los Estados Unidos. Me considero un privilegiado por haber podido ver (posteriormente) el momento en el que Reagan respondió "I am not going to exploit for political purposes my opponents' youth and inexperience". El libro recuerda este momento en la página 127, y reconoce que hasta Walter Mondale se rió sorprendido por la respuesta. Reagan se gustó tanto con su respuesta que inmediatamente bebió agua para ocultar su sonrisa, visiblemente satisfecho por el efecto de su respuesta en su contrincante y en el público que asistía en persona al debate.
En definitiva, un libro que no podía faltar en mi biblioteca. Se lee de una sentada, y es un prontuario sobre Reagan francamente interesante y divertido. Rara combinación, las de estas dos características, aunque no es extraña habida cuenta del sujeto.
Coda.
Si alguien ha leído esta entrada podrá ver que he puesto vínculos a un par de blogs (Yum Yum). Aconsejo seguirlos.
y luego te preguntas para qué te levantas a las 06.45h!
ResponderEliminarComprendo que no cites a don Karol, dado que era un gigante pero no exactamente un estadista, pero con perspectiva de género echo de menos una mención a doña Margarita.
ResponderEliminarNo de Parma, claro
Con respecto a la entrada de sirectefacias, debo alegar en mi defensa que, aunque se trata de un tecnicismo, don Karol fue también Jefe de Estado, por lo que considero que cualifica como estadista, y es uno de los cinco. Es cierto que no he hecho mención expresa a doña Margarita, pero quería ver si alguien deducía la identidad de los otros cuatro estadistas. Por motivos ajenos a la perspectiva de género, doña Margarita es uno de ellos.
ResponderEliminaryo me levanto a las 05:45 y también me pregunto.
ResponderEliminary gracias por la propaganda.
ResponderEliminarSi, si, queremos algo de Margarita.
ResponderEliminarY de D. Augusto, ya puestos.
ResponderEliminarCon respecto a las entradas de Luc y de Yusuf al Mocadén ben Mizzian el Arrumi al Chivani. 1. Acabo de darme cuenta de que Bibiana va a lanzar a sus hordas sobre mi. Un recuento no exhaustivo de mis libros muestran el siguiente tanteo: el depresivo, 50 volúmenes; el sindicalista, 10 volúmenes; la ferretera, 3 volúmenes; el incompetente militar, 7 volúmenes; el gurú 4, volúmenes. No incluyo libros que se refieren conjuntamente a varios de los aludidos. 2. Sobre don Augusto sólo tengo artículos de esa popularísima revista de difusión general conocida como R.E.
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