sábado, 9 de octubre de 2010

Lecturas de verano II: en un resort del caribe...

Dado que Amando de Miguel acaba de publicar sus memorias propongo, querido lector, un breve experimento sociológico. Formule a sus amigos y familiares la siguiente pregunta, que debe ser respondida mediante una de las tres posibles respuestas: ¿Cuál es el último lugar en el que Vd. querría estar confinado?

- Opción A: Después de haber recibido una transfusión de sangre, en el castillo del conde Dracula durante una noche sin luna y sin crucifijos, ajos, estacas u otros materiales de defensa frente a la fauna local.

- Opción B: Tras haber naufragado el barco en el que navegaba, en una isla habitada por antropófagos hambrientos, por ejemplo la de Robinson Crusoe, sin Biblia, rifle y otro material de supervivencia.

- Opción C: Después de haber sido detenido por los yankees, en la bahía de Guantánamo (Cuba).

Me juego un pincho de tortilla y caña a que el español medio, bueno, el terrícola medio, preferiría estar en los lugares de las opciones A y B antes que en el de la C. Pero esa decisión, ¿estaría informada? Veámoslo con la última de mis lecturas de verano.


Inside Gitmo. The True Story Behind the Myths of Guantánamo Bay.
Inside Gitmo. The True Story Behind the Myths of Guantánamo Bay. Lieutenant Colonel Gordon Cucullu. Editorial HarperCollins, 2009. 267 páginas. 24,99 $.


Todo el mundo sabe que en Guantánamo se tortura, se tortura un montón, a personas clara y manifiestamente inocentes, por unos nazi-fascistas (nótese la ausencia del término "comunista") que visten el uniforme de los Estados Unidos de América. Vamos, que en Guantánamo no se respetan los derechos humanos de las personas allí detenidas, a diferencia de lo que ocurre en el resto de la isla, regida de manera democrática, próspera y legítima por el partido comunista cubano, también conocido por Monarquía de los Hermanos Castro S.A.

¡Alto lector! No llames al psiquiatra de guardia. No estoy enfermo. Estoy descubriendo empíricamente que la ironía no se entiende en un blog (pequeño homenaje a Federico).

El 7 de diciembre de 1941 el imperio japonés, sin previa declaración de guerra, atacó la base aeronaval estadounidense de Pearl Harbour. Además de los buques de guerra y aviones militares destruidos, murieron 2.403 militares y 68 civiles. Estados Unidos entró en guerra a continuación.

El 11 de septiembre de 2001 una organización no estatal autodenominada Al Queda y dirigida por el saudí Osama Bin Laden atacó las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono por el procedimiento de secuestrar aviones civiles cargados de pasajeros y estrellándolos contra sus objetivos. Además de los 19 secuestradores, sobre quienes no tengo dudas acerca de su paradero actual, murieron 2.973 personas, en su inmensa mayoría civiles. Estados Unidos entró en guerra a continuación.

Estos datos son básicos si se quiere entender la naturaleza legal de la respuesta de los Estados Unidos frente al ataque del 11 de septiembre. Ese día murieron más personas que en el ataque de Pearl Harbor, así que Estados Unidos consideró que el ataque no fue un acto terrorista (en el que la policía tenía que recoger pruebas, buscar testigos, pedir órdenes judiciales para intervenir teléfonos, etc.), sino un acto de guerra, al que se le aplicarían las leyes de la guerra (pues la guerra, querido lector, también tiene leyes).

Una de las leyes de la guerra es que los combatienes enemigos, sean legítimos o no, pueden ser retenidos indefinidamente hasta el fin de las hostilidades. Y de cómo se ha materializado esa retención es sobre lo que trata el libro escrito por el teniente coronel Cucullu. Inside Gitmo es, realmente, un libro de investigación que pretende esclarecer si lo que comunican los medios de comunicación sobre Guantánamo es cierto o no. El texto es esclarecedor.

El libro explica cómo surgió la idea de llevar a prisionarios de alto valor a un lugar seguro después de la revuelta carcelaria que tuvo lugar en la fortaleza de Qala-i-Jangi en Afganistán, en la que varios cientos de talibanes que se habían rendido se revolvieron y mataron a muchos afganos de la Alianza del Norte que los vigilaban y a dos miembros de la CIA que estaban interrogándolos (otro día hablaré sobre "Horse Soldiers" de Doug Stanton). Cucullu, por supuesto, describe cómo son y cómo se comportan los angelitos que están detenidos en Guantánamo y me temo que ningún progre, digo regre, querría tenerlos de vecinos (otra cosa es lo que diría en público). Y también explica el libro que Guantánamo es, además, un lugar de recogida de información en la guerra contra el fundamentalismo musulmán por medio de los interrogatorios de los detenidos.

Si este blog tiene algún lector progre, digo regre, se alegrará de saber que el libro es muy sincero, y que no omite detalles sobre las torturas que en algunos escasos casos se infligieron en Guantánamo. Describe que las técnicas reglamentarias de interrogatorio militar contenidas en el manual FM 34-52 no eran efectivas contra los talibanes, y lo que ocurrió con Qahtani, como interrogatorios de 20 horas, mantenerlo en posición molesta, poner en duda la honestidad de su madre y hermana, echarle agua repetidamente sobre la cabeza, subir el aire acondicionado, afeitarle contra su voluntad, que una soldado (vestida) se restregara contra él (he estado en despedidas de soltero donde se practicaba este tipo de tortura, pero sin la ropa), etc. , y lo que es peor, que esas técnicas funcionaron en ese caso (páginas 33 a 37). Dichos procedimientos fueron inmediatamente prohibidos y sustituidos por otros. Y quiero citar al autor:

"Most important, I learned through my investigations that torture and abuse are simply not part of the cultural makeup of the American soldier and are not tolerated at any level of the chain of command. Nor should they be. Simply stated, torture is unacceptable from both a moral and a practical aspect: In addition to being inhumane, torture does not work and is an ineffective mean of obtaining valid intelligence information. Further, history shows, as in the case of the French military in Algeria, that a culture of torture ultimately erodes the very institution that permits it or encourages it. I learned through my queries that torture is categorically rejected at every level of the military community" (página 207).

Por cierto, que lo que dice Cucullu concuerda en lo sustancial con el informe WAS 07/76 del Comité Internacional de la Cruz Roja sobre catorce retenidos en Guantánamo, y que no utiliza el término "tortura" sino "malos tratos" para referirse a lo que éstos denunciaban.

El libro explica y describe las distintas áreas en las que se dividen las instalaciones de detención de Guantánamo. Cómo se clasifica a los prisioneros, los distintos tipos de menú que se les facilita, los servicios médicos, el perfil del personal que presta servicio en la base, los distintos estilos de mando de los sucesivos comandantes de las instalaciones y como influyeron en la ejecución de la misión, las revueltas que han organizado los prisioneros y como se organizan entre ellos. Cucullu no omite dedicar unas páginas a los abogados que defienden a los prisioneros (Ah, ¿pero tienen abogados?, pues parece que sí; ¡como son los americanos!) pero, sobre todo, Cucullu se centra en los efectos de Guantánamo. Debe tenerse muy claro que Guantánamo son dos cosas. Una, un lugar en el que determinados musulmanes que combaten a los Estados Unidos son retenidos hasta el final de las hostilidades, o liberados antes si se considera que no constituyen un peligro. Por cierto, hubo uno que volvió a Guantánamo tras ser capturado en Afganistán por segunda vez, llevando una pierna artificial pagada por los contribuyentes americanos y que se le implantó durante su primera retención en Guantánamo. Se lucieron los que decidieron su libertad considerando que ya no era un peligro .

La otra, es que Guantánamo es un lugar en el que se interroga a combatientes (legítimos o ilegítimos) musulmanes para evitar que sucesos como el 11-S vuelvan a ocurrir. Bajo la supervisión del Comité Internacional de la Cruz Roja se interroga y se recoge información que ha servido tanto en el interior de los Estados Unidos como fuera de ellos para evitar nuevos ataques de Al Queda. Según el libro, la información recopilada se comparte con las agencias de inteligencia aliadas, generalmente de la OTAN, como las de Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, pero también de otras áreas como las de Australia, Japón y Korea del Sur.

En definitiva, el libro es de lectura obligada si uno quiere saber de verdad, sin propaganda, cómo es y cómo funciona ese resort caribeño que es Guantánamo. O dicho de otra forma, la obra de Cucullu es una precisa y objetiva descripción de un lugar en el algunos hombres buenos defienden nuestra Libertad y que, desde cierta perspectiva, constituye uno de los frentes en la guerra declarada por el fundamentalismo islámico contra Occidente (¿les suena el "frente de makos"?).

17 comentarios:

  1. claro, la mayor parte tiene mucho interés en informarse de lo que pasa o deja de pasar en Guantánamo. Es más fácil escuchar las televisiones españolas que, como todo el mundo sabe, son objetivas que ver Fox News.

    Por aquí, he preguntado, y han elegido la C

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  2. Genial. Lo triste es que este libro seguramente solo lo lee aquel que no lo necesita y que ya tiene claro quiénes son los buenos y quiénes los malos.
    Una vez más (y lo digo por los progres-regres) los defendidos se ponen del lado de los atacantes en lugar de junto a sus defensores. Como dice Col. Yessup "I dont have the time nor the inclination to explain myself to the man who sleeps and rises under the blanket of the very freedom that I provide and then questions the maner in which I provide it. I would rather you just said thank you"

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  3. Está Yessup, está Harry, está Arnold, están todos en YouTube:
    http://www.youtube.com/watch?v=5j2F4VcBmeo

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  4. Lo peor es que hay incluso quien no sabe siquiera dónde está Guantanamo.
    De acuerdo con Luc en que es un libro para refuerzo de convencidos.
    Otrosí digo: mucho mejor la C que un fin de semana en cualquier comisaría española, sin duda

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  5. Me alegra ver que los lectores de este blog son -como siempre he mantenido- inteligentes. No me sorprende, por tanto, que hayan detectado que siempre he tenido cierta simpatía por el coronel Nathan R. Jessup, USMC.
    http://www.youtube.com/watch?v=SrPxkAF325g&feature=related

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  6. Interesante pregunta, para la que se busca respuesta: ¿cuál sería la mejor estrategia de defensa para el coronel Jessup? Sí, ya sé que su comportamiento fue indigno de un jefe y de un infante de marina. Pero no busco fiscales, sino defensores.

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  7. Fonglinder, me entusiasma tu pregunta pero me pilla en el curro. No creas que no le he dado ya varios cientos de vueltas a esta cuestión. Cancelaré 3 o 4 horas de sueño esta misma noche para pensar y contestar.

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  8. Lo siento, pero no voy a dedicarle ni un minuto. Tiene derecho a una defensa, pero no a que sea yo quien se la proporcione. Al traicionar a sus chicos se ha ganado el derecho a ser fusilado

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  9. El comentario de sirectefacias me ha recordado, no se porqué, la respuesta que le dio a Sanjurjo en 1932 su candidato a abogado defensor. Pero efectivamente el coronel Jessup falló a Santiago, y falló a los que siguieron sus órdenes cumpliendo el code red.
    En todo caso, ¿autor intelectual de homicidio, o asesinato, o conducta impropia de un oficial y caballero? http://usmilitary.about.com/od/punitivearticles/a/mcm133.htm

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  10. Asesinato preterintencional como inductor; autor directo de conducta impropia de un oficial y caballero; autor de falso testimonio en juicio en contra del reo; insulto a superior; maltrato de palabra a subordinados... una joya, vamos. Creo que no me dejo nada, aunque diría que también toma la pala de pescado con la izquierda

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  11. Sirectefacias: fastuoso. Perfil fiscal, diría pues.

    Probablemente comenzó su carrera delictiva con lo de la pala de pescado, lo que conduce inexorablemente a asesinar ancianitas. ¿O era al reves?

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  12. Si, si, pero ¿qué defensa tendría Jessup? desconozco por completo "lo militar". Lógicamente Jessup nunca habría confesado en la vida real, cómo dice él mismo, un tio que vive a 400 metros de 4.000 cubanos preparados para matarle, no pierde los nervios ante los grititos de Tom Cruise, pero ¿cuál sería la línea más eficaz de defensa?

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  13. Dear Luc: Esa es precisamente la pregunta que había formulado. La posición del fiscal está clara (gracias a sirectefacias. Lo que me interesa es la estrategia de la defensa.

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  14. la postura del fiscal siempre es fácil. lo creativo es defender a un malosísimo que se autoinculpa y pillado infraganti y en plena posesión de sus facultades y toda la pesca. Decir que un violador es un asqueroso no requiere talento ninguno. Librarle de la carcel si. Es una putada para el resto del mundo, pero es lo que tiene que hacer el defensor, ¿cómo?

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  15. Todavía no he leído el libro que habla de eso, por eso no contesto. Además con este panel de doctores en derecho y penalistas latiniparlos con nombres pomposos y dificultosos me da hasta vergüenza abrir la boca.

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  16. jajaja, no me extraña, por eso el resto ni abrimos la boca ..

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  17. Mi espia paraguayo me corrije con razón. El informe de la Cruz Roja no califica de torturas las acciones realizadas sobre los 14 detenidos, aunque sí concluía que el conjunto de ellas era equivalente al de torturas. Estoy respetuosamente en desacuerdo, pero la corrección es válida.

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